lunes, 11 de enero de 2010

♫ El secreto de la felicidad ♫


Suena el despertador.
Fuera hace frío.
Me quedo un rato más en la cama, debatiendo sobre si levantarme o quedarme un rato más.
El paso de los minutos, en la pantalla del móvil me agobia.
Me levanto, voy al baño, y me doy una ducha caliente, mientras las ondas del microondas calientan un café cargado.
Salgo de la ducha, y viene a mi cabeza un ritmo que nunca había oido: Hoy será un buen lunes, la, lalá, lalá......
A ritmo de la, lalá me tomo el café y me voy vistiendo (capa tras capa, como una cebolla); mientras en la tele (notícias) veo las inclemencias del tiempo, el frío y la nieve. Brrrrrrrrr
Me espera un buen día. Algo, en mi interior, me lo dice.
Arreglada, salgo a la calle, en busca del metro. En el camino, consigo un periódico para hacer más ameno el trayecto.
Bajo al andén, el metro llega al momento. Puedo sentarme. Camino por los pasillos de la línea 5 y, en el enlace de Sants con la línea 3, una peculiar voz me trae otro momento de alegría: el señor que vende cupones de la ONCE, con su cantinela matutina: que no me entere yo que nadie pasa hambre, no se lastimen que tengo dinero para todos, hagan cola de forma ordenada....
Llego a mi trabajo (algo justa de tiempo, pero en orden).
Empiezo el dia rodeada de niños, haciendo el trabajo que me gusta.
Las 10'30h: el frío se comporta en el patio (previo café con leche calentito, en mi cuerpo).
2 clases más, una hora de reunión "muy amena", y a comer.
Elogios por mi comida.
Otro café, pero no como los demás. Es nuestro café, el de las profes (y el profe) tertulian@s, debatiendo sobre la vida, los amores, los masajes, los roces.... El tema va subiendo de tono!!!
Una hora más, y para casa.
De camino, unas compras, recuperar los 20€ de la Loteria del Niño (el mayor premio que jamás me ha tocado), una plantita nueva para seguir dando alegría a este fantástico día.
Una tarde relajada, frente al PC; cocinando la comida que me tengo que llevar mañana (ui no, si mañana como en casa!!).
Energía para trabajar, a pesar de no hacer nada. Me doy la tarde libre.
Mañana me espera otro buen día, lo presiento; con tarde libre (esta vez sí, para trabajar en casa, acompañada por melodías relajantes o estridentes, según el momento).
Por lo pronto, ahora me espera el sofá, la tele, una mantita, y una sopa de verduras calentita.
Y mañana, a volver a cantar!!!

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